Ir al contenido principal

Tratamiento de la vejiga neurogénica infantil con toxina botulínica. Una revisión sistemática

(Reseña publicada en la WEB de la SEEAP el 4 de Octubre de 2009)
La causa neurológica infantil mas frecuente de disfunción vesical es el mielomeningocele, le siguen en frecuencia las lesiones traumáticas o neoplásicas de la médula espinal. En estos pacientes, en la vejiga se puede evidenciar hipertonía del músculo detrusor con disminución de la capacidad y compliance vesical. Los niños con vejiga neurogénica son clásicamente tratados con cloruro de oxibutina y sondaje diario intermitente. Este tratamiento puede originar hasta en un 10-15% de la población efectos sistémicos como boca seca, visión borrosa o estreñimiento; síntomas que obligan en ocasiones a suspender el tratamiento. 
La toxina botulínica, aislada en 1897 por Emergem de la bacteria Clostridium botulinum, actua a nivel de las sinapsis neuromusculares inhibiendo la liberación del neurotransmisor acetilcolina, de la que resulta relajación del músculo estriado. Pero además de inhibir la liberación del neurotransmisor acetilcolina, la toxina botulínica puede inhibir igualmente la liberación de adenosina trifosfato (ADP) y neuropéptidos como la sustancia P. Estos datos sugieren que la toxina botulínica podría utilizarse para tratar la hiperactivbidad del detrusor y en las disfunciones vesicales por hiperactividad sensitiva o motora. De los siete serotipos de toxina botulínica, el serotipo A es el mas ampliamente utilizado en clínica. Los primeros datos de utilización de la toxina botulínica para tratar las disinergias vesicales como consecuencia de lesiones medulares en adultos datan de 1990; los primeros datos de utilización de la toxina botulínica en niños con hipertonía del músculo detrusor datan de 2002. 
En la actualidad el suso de toxina botulínica en niños con hipertonia del detrusor se admite como tratamiento de segunda línea cuando tras dos meses de tratamiento anticolinérgico no se observa mejoría. En Xavier Gamé, Pascal Mouracade, Emmanuel Chartier-Kastler, Elke Viehweger, Raphael Moog, Gérard Amarenco, Pierre Denys, Marianne De Seze, Frantois Haab, Gilles Karsenty, Jacques Kerdraon, Brigitte Perrouin-Verbe, Alain Ruffion, Jean Marc Soler, and Christian Saussine. Botulinum toxin-A (Botox«) intradetrusor injections in children with neurogenic detrusor overactivity/neurogenic overactive bladder: A systematic literature review. Journal of Pediatric Urology 5 (3):156-164, 2009; se realiza una revisión sistemática sobre la eficacia y seguridad de la toxina botulínica en niños con vejiga neurogénica. 
En todos los estudios analizados la dosis de Botox utilizada varia entre 5 a 12 U/Kg con una dosis máxima de 360U, dosis que se distribuye entre 30 puntos de inyección. En lo relativo a su eficacia, un 65-87% de los pacientes se convierten en completamente continentes, las mejorias parciales se refieren a una mejoría de un 40-80% en los test de incontinencia. Los estudios urodinámicos muestran que después de la administración de la toxina botulínica la presión máxima del músculo detrusor disminuye por debajo de 40 cmH2O y la compliance vesical media aumenta a mas de 20 ml/cmH2O. La mejoría, en términos de parámetros urodinámicos y continencia se mantiene durante al menos 2 semanas, siendo precisas inyecciones periódicas de botox. Las inyecciones intradetrusor son bien toleradas en los 6 estudios de que se dispone hasta el momento. La utilización de oxibutina en los niños que han recibido tratamiento con botox no parece aumentar la respuesta al botox. 
Dr. José Uberos Fernández

Comentarios

Entradas populares de este blog

Torsión de testículo: Aspectos sobre su diagnóstico diferencial

(Reseñ a publicada en la WEB de la SEPEAP el 8 de Febrero de 2007) El dolor escrotal debe considerarse una urgencia quirúrgica potencial que requiere una rápida valoración para salvaguardar la viabilidad del testículo afectado. El artículo de M. C. Koester. Initial Evaluation and Management of Acute Scrotal Pain. J.Athl.Train. 35 (1):76-79, 2000; revisa los aspectos mas característicos del dolor escrotal agudo. La incidencia anual de torsión testicular es de 1 caso por cada 4000 varones menores de 25 años. En el 90% de los casos la torsión la desencadena una anomalía congénita del proceso vaginal en la que la túnica vaginalis cubre no sólo testículo y epidídimo, sino también el cordón espermático, lo que facilita la rotación del testículo sobre el cordón espermático. Habitualmente no existen factores precipitantes, tan sólo en un 4-8% de los casos es secundaria a traumatismo. Otros factores que pueden predisponer a la torsión son el incremento del volumen testicular (pubertad)...

Infección urinaria en Pediatría: Nueva actualización del Protocolo de manejo

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 5 de Junio de 2008)   La infección urinaria es una de las patologías agudas mas frecuentes durante el primer año de vida, afecta al 6.5% de las niñas y al 3.3% de los niños. El reflujo vesicoureteral esta presente en el 30-40% de las infecciones urinarias, siendo un factor considerado tradicionalmente como de riesgo para las infecciones de orina recurrentes. Dado que en pediatría las infecciones urinarias frecuentemente se asocian con anomalías del aparato urinario, desde diversos ámbitos se han preconizado en las últimas décadas, una investigación exhaustiva para identificar si existiesen posibles anomalías. La Academia Americana de Pediatría (A. L. Cohen, F. P. Rivara, R. Davis, and D. A. Christakis. Compliance with guidelines for the medical care of first urinary tract infections in infants: a population-based study. Pediatrics 115 (6):1474-1478, 2005), recomienda la realización de una cistourografía a todos los niños de 2 me...

Nuevas evidencias sobre la utilidad de la profilaxis antibiótica en la infección urinaria recurrente

(Reseña publicada en la WEB de la SEPEAP el 27 de Agosto de 2008) El riesgo de recurrencia de una infección urinaria en niños se estima en un 20-48% en los 6-12 meses siguientes; además en los niños con infección urinaria puede observarse la presencia de reflujo vésicoureteral en el 30-40% de los casos, razón por la que la Academia Americana de Pediatría en su guía de manejo del año 1999 recomienda la realización de una prueba de imagen para evaluar la existencia de reflujo vésicoureteral en estos niños. En los casos en que se comprueba la presencia de reflujo vésicoureteral clásicamente se ha recomendado instaurar profilaxis con antibióticos. La evidencia procedente de pequeños ensayos clínicos, algunos de los cuales se comentan al final de esta página, para evaluar la utilidad de la profilaxis antibiótica no ha permitido establecer la utilidad de esta medida. La cuestión es si el tratamiento con antibióticos es útil no sólo para evitar la infección sin también para alterar el cu...